El uso de pezoneras un tema controvertido en el campo clínico de la lactancia

El uso de pezoneras un tema controvertido en el campo clínico de la lactancia

Dª Cintya Borja
Enfermera especialista en Pediatría. Máster en Nutrición Personalizada y Comunitaria. IBCLC. Coordinadora Nacional de Centros de Salud IHAN del 2011 al 2015. Docente de la Facultad de Enfermería de Valencia y Docente Escuela Valenciana de Salud (EVES) y Docente en WOLRDENFERMERIA. Enfermera Unidad de lactancia Materna 2012 al 2015 y Responsable del Grupo de Apoyo de lactancia materna del Centro de Salud Fuente de San Luís de Valencia

 

El empleo de las pezoneras se ha ganado la peor de las famas. Las pezoneras por si no son malas, lo nocivo es su uso inadecuado, sobre todo por qué en muchas ocasiones son recomendadas sin valorar el problema, aplicándolas sin ser realmente necesarias, ni realizar un seguimiento que asegure que no están interfiriendo ni obstaculizando  la lactancia.

No tienen por qué producir complicaciones cuando se usan,  empleando el tamaño adecuado y colocándolas de forma adecuada.

Hay diferentes tamaños de areola y pezón, del mismo modo que cada persona se compra la talla de zapatos adecuada para que no resulte una tortura andar con unos zapatos pequeños, que le producen rozadoras o llagas. ¿Si está claro que hay que buscar la talla de zapatos adecuada a cada pie? También deberíamos buscar la talla de pezoneras adecuada a cada pezón. En el mercado hay diferentes marcas de pezoneras que disponen de varias tallas para ajustarse bien a las medidas de cada pezón. Para elegir la talla que corresponda al diámetro de cada pezón, para ello como se muestra en la figura se mide la parte frontal del pezón, si se mide antes de dar el pecho añadiremos 2 mm al resultado. De este modo nos aseguramos utilizar el tamaño adecuado.

El no usar la largura adecuada, puede ser un problema para el lactante; si estas son demasiado largas, el bebé se enganchará solo de la tetina  dificultando un buen sellado de su boca al pecho, y en consecuencia impidiendo una óptima succión, una  apropiada extracción y transferencia de leche. Incluso si el tamaño es demasiado grande puede producir arcadas en el bebé. Por lo tanto, es requisito indispensable elegir las que se ajusten al diámetro de cada pezón  y se acomoden a la boca del lactante. Para ello debemos de tomar la medida desde la base del pezón, hasta su parte superior, utilizando la que mejor se  ajusta al pezón.

La aplicación de las pezoneras tiene “telita”; La mayoría de madres  se las colocan encima del pezón y ya está pezonera puesta.  Así que cuando recomendemos su uso también debemos de indicar como colocarlas de forma apropiada;  para ponerlas correctamente debemos de darle casi la vuelta al cono que forma la punta de la pezonera, es decir intentando formar una especie de sombrero con ellas. Una vez lo tengamos centrado sobre el pezón, taparemos los agujeros con el dedo medio y estiraremos de los laterales, la idea es coger el máximo de areola posible. De este modo al estirar de sus laterales el cono saldrá hacia fuera,  entrando el pezón dentro, adhiriéndose como un guante a la pezonera e impidiendo que esta se mueva ante cualquier pequeño roce o movimiento del bebé.

Usarlas sin una valoración previamente del problema y sin un adecuado seguimiento, puede traer consecuencias  peores. Con frecuencia se recomiendan cuando la madre tiene los pezones planos o invertidos para facilitar el enganche del bebé al pecho, en otras ocasiones se emplean en bebés que han sido alimentados con biberón como transición de este al pecho, o se aconsejen como barrera de protección en madres que presentan dolor al amamantar.

En el caso de pezones  planos o invertidos, antes de adentrarnos a colocar una pezonera, deberíamos valorar la retractilidad del pezón.  Algunos parecen evertidos , pero sobresalen al ser comprimidos, siendo más adecuado enseñar a la madre alguna técnica para que su pezón sobresalga, que optar por colocar una pezonera que nos costara retirar una vez mejore la  elasticidad del pezón y el bebé sea capaz de engancharse correctamente al pecho.

El utilizar las pezoneras como barrera de protección para ayudar a una madre que tiene los pezones doloridos, no es la mejor de las soluciones al problema, si la madre tiene dolor o grietas en los pezones hay que evaluar por qué el pezón esta lastimado, y corregir la causa. No se soluciona el problema colocando unas pezoneras en la madre, al contrario, puede que  incluso, el roce de estas sobre la piel irritada o agrietada del pezón  incremente su dolor.

El empleo de pezoneras sin el apoyo y seguimiento adecuado, puede poner en riesgo la producción de leche y en consecuencia repercutir en el crecimiento del lactante. En ocasiones su uso puede dar la falsa impresión de que el lactante está mamando eficazmente y realmente no estar obteniendo la leche que necesita, cayendo en el error, de que es la madre quien no produce suficiente leche.

Se debe limitar su empleo a casos especiales y siempre con la supervisión de un profesional experto en lactancia. No debemos cegarnos por la falsa impresión de que el bebé encuentra más fácilmente el pezón cuando se emplea una pezonera, el pezón es un estímulo una señal que activa el reflejo de succión en el bebé y este puede agarrarse  con la ayuda adecuada a un pezón plano o invertido siéndole mucho más fácil extraer la leche si no está recubierto por una pezonera

En los casos de que se opte por el empleo de pezoneras el profesional  sanitario debe comprobar que la madre sabe utilizarlas correctamente, que las tomas no están siendo eternas y además comprobar que la ingesta de leche es la adecuada. Por ello es necesario realizar controles de peso al bebé que documenten un crecimiento adecuado. Nunca debemos de proporcionar pezoneras a una madre sin evaluar adecuadamente el problema  y sin manejar las causas subyacentes de este. Es importante valorar la causa, corregir el problema  y en base a ello  elegir la solución  que menos consecuencias negativas acarree. Las pezoneras no son buenas ni malas, son una herramienta más, que con la información adecuada pueden ayudar o en contra ser un mayor riesgo al problema.